martes, 7 de abril de 2009

Ejercicio 1

Don Quijote de la Mancha


En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hacía mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en percha, escudo antiguo, caballo flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelo y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún vino de añadidura los domingos, consumían las tres parte de su hacienda. El resto de ella concluían en una vestimenta holgada, medias de terciopelo para las fiestas, con sus pantuflas de lo mismo, y los días de entresemana se honraba con su pañuelo de lo más fino. Él pasaba días leyendo libros de caballerías y era tan aficionado a ellos que a veces se olvidaba de la realidad.

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